Caso de estudio
Un tren de tu sofá a la oficina
-A- TL;DR
Remar a contracorriente en una de las sociedades con mayor pasión por el coche ha sido la filosofía de Brightline desde sus inicios. Encontrar la manera de que el ciudadano deje el coche aparcado y apueste por la única red 100% alta velocidad de los Estados Unidos fue algo muy duro. Teníamos que romper con todas las barreras sociales para que disfrutar de un transporte sostenible sea también práctico y económico, con ese objetivo nació Brightline+
Un trabajo de research e ideación muy duro en el que tuvimos que identificar los puntos de dolor de una sociedad amplia (los ciudadanos de Florida) y alinearlo con las necesidades de negocio de una compañía disruptiva en el sector americano.
-B- Beneficios clave
La solución de door-to-door diseñada en conjunto con la compañía permitió:
- 1/3 de los usuarios de la app usaban el servicio Brighline+
- En un año crecio el volumen de usuarios en un 42% (0,5M)
- En eventos deportivos y culturales se alcanzo más de 900 viajes con Brightline+ lo que supone 80% de la capacidad diaria de la compañía.
-C- Mi papel
UX Lead, Iomob
-D- Cómo resolverlo
Research
Etnografía · Entrevistas · Virtual entrevista usuario (ChatGPT)
Ideación
Prototipado generativo con IA (Vibe Coding con Figma Maker).
Planificación
Roadmap y
Enunciado del problema
Una de las estrategias de iomob, creadores de WheelCoin, ha sido la descentralización de los servicios de movilidad. Muestra de ello era la SDK que permitía a múltiples clientes integrar servicios de decenas de proveedores de movilidad, sin que el usuario saliera de su app ni tuviera cuenta con el servicio elegido.
Con el objetivo de ir más allá, queríamos probar su utilidad con cadenas de blockchain y sistemas de token de gobernanza. Desarrollar nodos, cifrados, assets, hardware, ledgers… Aburridooooo hasta para el 99% de los geeks….
En busca de la diversión
He de reconocer que llegar a la idea principal nos llevo mucho tiempo. Varias sesiones de brainstorming, búsqueda de proyectos con la misma tecnología, incluso charlas con gente top del “mundillo”. Pero nada se acercaba al core de la empresa: la movilidad. Y claro, no tenía sentido hacer una app de apadrinar árboles si estos no iban a ir en patinete.
Hasta que surgió la chispa. ¿Y si lanzamos una app que premie tu movilidad sostenible? Una manera de poner nuestro granito de arena en este mundo. El usuario ganaría créditos en base a su reducción de CO2 respecto al mismo viaje en un coche de gasolina estándar.
Una vez identificado que problema que queríamos resolver, empezamos a diseñar las funcionalidades. La regla en este proyecto es que no había límites. Las ideas no se descartaban, se priorizaban entre sí. Queríamos testearlo todo:
- La app detectaría tu método de movilidad por patrones.
- El CO2 ahorrado se convertiría una criptomoneda.
- Habría límites diarios de ganancias para evitar un mal uso.
- Podrías reinvertir tu dinero con eco-partners, que a su vez te aportaban más dinero.
- Las empresas podrían sumarse y crear incentivos a sus empleados por su uso.
- Existirían premios, al estilo cromos digitales, para coleccionar e intercambiar.
- Existirían estadísticas públicas para ver que país es más ecológico.
- La app te “regañaría” si detecta que empiezas a coger mucho el coche.
Incluso, creamos un canal de Discord donde miles de usuarios nos planteaban sus ideas.
De aventura al mundo cripto
El método de retribución siempre estuvo claro, debía ser una criptomoneda. A fin de cuentas, de esto iba la app, probar nuestro propio sistema de blockchain.
Pero no podía ser una cualquiera. Investigamos en profundidad el mercado y descubrimos que tras aquellas “cripto malas” como Bitcoin, causantes de grandes problemas ecológicos, había alternativas verdes y serias. Nuestra moneda se diseñó con los mismos principios:
No era minable. Para evitar su uso en granjas donde se consumen grandes cantidades de energía.
Era generada en servidores alimentados por energía renovable.
Basada exclusivamente en el ahorro de CO2 acumulado por usuarios.
Compatible con carteras de blockchain con ética sostenible.
Con un coste de conversión asociado que se reinvertiría en proyectos medioambientales.
Para llegar a este decálogo, todo el equipo de producto se tuvo que sumergir en el ambiente, compartiendo conocimiento y aprendizajes en sesiones de equipo y probando múltiples proyectos.
También tuvimos que luchar junto al equipo técnico para conocer las limitaciones de nuestra plataforma, y estar en contínua comunicación con nuestro departamento legal para entender las implicaciones de muchos de los procesos que ejecutábamos de forma autónoma.
Implementación completada
Alcanzamos nuestra primera versión MDP (Minimum Delight Product) “cripto” 6 meses después de publicar el primer MVP. Pasamos de una app donde sólo se registraba desplazamientos, a ir iterando hasta conseguir ofrecer una experiencia sencilla, y donde cualquier usuario ganaba y reinvertía su dinero ecológico.
Poniéndole el lazo al pastel
Tras varias semanas de análisis, pudimos confirmar el éxito de este sistema. Pero seguíamos sin convencer a uno de los objetivos del cliente: los ejecutivos de la “Magic City”. ¿Cómo podíamos llegar a ellos?
Brightline estaba implementando una experiencia Business completa más allá de los trenes. Salones tranquilos con buffet 24h, Wi-Fi, espacios de reuniones, bar de copas, atención personalizada… ¿y si usamos esto de palanca para crear una forma premium de ir a trabajar?
¡Dicho y hecho! Gracias a la integración dentro de la app de Via y Uber, el usuario, con un par de clics, podía tener un coche listo sin necesidad de utilizar otras apps. Sin necesidad de flujos difíciles y con una experiencia al nivel de sus expectativas.
Ahora cientos de ejecutivos podrían salir de casa con calma, subirse al coche que estaba esperando frente a su casa, disfrutar de un desayuno de calidad u organizar alguna call con total privacidad y volver a coger un coche sin esperas dirección a su oficina. Rápido, sencillo y premium.